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Casas rurales Somiedo

Casas rurales alquiler íntegro en Somiedo • 2 trisqueles • Asturias • España • Europa
Foto CR La Casuca: Exteriores. Casa rural La Casuca. Éndriga. Asturias.
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Casas rurales Somiedo

Estas casas rurales se encuentran situadas en la parte alta del Valle de Saliencia, en el pueblo de Endriga, que dista 13,20 km de la villa de Pola de Somiedo, capital del concejo o municipio asturiano del mismo nombre .

Parque Natural de Somiedo – Reserva de la Biosfera

El Parque Natural de Somiedo se encuentra situado en el sector meridional de Asturias, en los límites entre las zonas de montaña central y occidental. Con una superficie de 423 kilómetros cuadrados, ocupa la totalidad del municipio de Somiedo y pequeñas partes de los concejos lindantes de Belmonte y Teverga.

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Características generales Casas rurales Somiedo

ChimeneaFrigoríficoGay friendlyJardínJuegos de mesaLavadoraEn la montañaFuera del casco urbanoMicroondasParque infantilTerraza

Información de interés
Datos prácticos

Se encuentra situada en la parte alta del Valle de Saliencia, en el pueblo de Endriga, que dista 13,20 km de la villa de Pola de Somiedo, capital del concejo o municipio asturiano del mismo nombre .

Características del alojamiento

La Casa rural La Casuca, construcción tradicional con piedra vista y madera, consta de dos plantas: la de arriba tiene 2 habitaciones dobles, una con cama de matrimonio de 1,50 m y la otra con 2 camas de 90 cm.

Está equipada con menaje (potas, platos, tazas, vasos, sartenes, cubiertos, plancha, batidora, exprimidor). La cocina tiene vitrocerámica, campana, lavadora, frigorífico, microondas. Dispone de toda clase de lencería (sábanas, colchas, mantas, toallas)

La planta de abajo cuenta con una sola cama de 1,35 m.

Esta casa tiene un baño completo con plato de ducha en la planta de arriba y un aseo en la planta baja.

Además, dispone de televisión, calefacción y agua caliente, chimenea y juegos de mesa.

Comparte con la casa rural Casa de Arriba un amplio prado, en el que hay columpios.

Enfrente de La Casuca se halla un hórreo, y en medio de ésta y la Casa de Arriba, una típica cabana de teito (cubierta vegetal).

Posibilidad de una cuna de viaje para las dos casas.

Qué ver

  • A 9 km, los preciosos Lagos de Somiedo.
  • A 3 km, la incomparable braña de Las Morteras, con cabanas de teito.

Se encuentra situada en la parte alta del Valle de Saliencia, en Endriga (pueblo del concejo o municipio asturiano de Somiedo distante 13,20 km de la capital municipal, Pola de Somiedo).

La Casa de Arriba consta de 2 habitaciones dobles, una de ellas con 1 cama de matrimonio de 1,50 m y baño dentro; la otra tiene 2 camas de 90 cm.

Tiene otro baño completo.

Además, la casa dispone de un sofá-cama de 1,35 cm.

La cocina está equipada con vitrocerámica, campana, microondas, lavadora, toda clase de menaje (potas, platos, tazas, cubiertos, exprimidor, batidora, plancha) y lencería.

Además, tiene televisión, nevera y chimenea, así como juegos de mesa.

En medio de la Casa de Arriba y la de La Casuca hay una típica cabana de teito (cubierta vegetal). Ambas casas rurales comparten un amplio prado, equipado con columpios.

Posibilidad de una cuna de viaje para las dos casas.

Qué ver

  • A 9 km, los famosos Lagos de Somiedo.
  • A 3 km, la incomparable braña de Las Morteras, con cabanas de teito.

En Somiedo se encuentran aún formas originales de vida que han servido a sus gentes, a lo largo de los siglos, para explotar, modelar y, en definitiva, hacer habitable una naturaleza que impone duras condiciones para su «domesticación», de la que posiblemente fueron pioneros pueblos agrícolas y ganaderos del prehistórico periodo Neolítico, aunque los vestigios arqueológicos más antiguos del concejo correspondan a la posterior Edad de Bronce (2.000 antes de Cristo); de entonces son varios túmulos, como el hallado en las proximidades de El Coto de Buena Madre (El Couto), o el hacha de talón y anillas descubierto en Santullano, lugar perteneciente a la parroquia de Pigüeces.

Posteriormente, los astures, siempre extraños a todo contacto con el exterior, encerrados en sus dominios e independientes de Roma hasta finales del siglo I a. de C., fomentaron en estas tierras, donde estuvieron representados por los pésicos —pueblo ocupante de la zona centro-occidental de Asturias—, una cultura castreña, en vigor desde el 500 a. de C. al 300 d. de C., que dejó en Somiedo asentamientos tan importantes como los castros aún por estudiar de El Castietcho en Gúa, La Corona en Pola de Somiedo, del que se ha dicho que posee siete fosos defensivos, y El Remonguilla en La Riera.

Asimismo fechables en la Edad Antigua y atribuibles a una civilización prerromana son varios hallazgos numismáticos. Hacia 1920, el asturiano Aurelio de Llano, egregio investigador y folclorista, anunció haber encontrado un denario ibérico de plata en Gúa. Años después, al cavar el terreno de un paraje cercano, bautizado como El Cavao de las Pesetas (El Coto de Buenamadre), con frecuencia solían quedar al descubierto varias monedas. Un estudio del conjunto numismático efectuado en los años cincuenta concluyó que se trataba de denarios de plata ibéricos acuñados en Segóbriga y datables en el año 130 a. de C., mientras que mucho más recientemente Carmen Fernández Ochoa defendía su pertenencia a un periodo comprendido entre el 105 a. de C. y la época de Augusto. Sin embargo, continúa siendo una incógnita cuándo y cómo llegaron hasta aquí y el porqué de su ocultación o guarda.

La huella de la dominación romana de Somiedo, menos profunda que en el vecino término municipal de Belmonte de Miranda y en otras partes del occidente astur al carecer aquél de oro u otros minerales atrayentes para el invasor, quedó especialmente impresa en la calzada del puerto de La Mesa, más comúnmente conocida como El Camín Real, una vía de alto valor estratégico abierta por los romanos por encima de los cordales para comunicar el centro de Asturias, Lugo de Llanera (Lucus Asturum), con la ciudad leonesa de Astorga (Asturica Augusta), enmarcándose así en la llamada «Ruta de la Plata». La importancia de esta ruta cimera, que era el principal acceso a Asturias desde la Meseta, fue tal que en sus inmediaciones se libraron destacables batallas durante la Reconquista; viajeros y mercancías transitaron habitualmente por esta calzada hasta finales del siglo XVIII. Juan Martín afirma que «resultó clave durante la época romana, la invasión musulmana y la posterior expansión del Reino Astur». En Somiedo, el Camino discurre por los cordales del límite oriental del concejo y atraviesa el alto de San Lorenzo. (Veáse el apartado «Calzada Romana».)

Somiedo, sobre cuyo territorio y primitivo nombre propio, Sumetum, aparecen las primeras informaciones escritas en el periodo altomedieval, a partir de los siglos XI y XII y gracias al gran desarrollo ganadero de Asturias, gana protagonismo, convirtiéndose en un espacio muy apetecible por sus ricos pastos y baldíos para los monasterios de la zona suroeste asturiana, dueños de grandes propiedades ordenadas de acuerdo con una abundantísima cabaña ganadera trashumante y poseedores de un enorme poder social, político y económico, hasta el punto de mandar por completo a finales del s. XII en la tierra somedana. Es el caso del monasterio de Santa María de Lapedo, instalado en Belmonte y ocupado por monjes, que dominaba el valle del Bajo Somiedo y el Pigüeña y cuya influencia a partir de la decimosegunda centuria fue la más determinante; del de Santa María de Gúa, fundado en la segunda mitad del XII por Fernando II de León (1157-1188) y su mujer doña Urraca, habitado por una comunidad de religiosas cistercienses —que en 1412 se trasladaron a Avilés—, a las que dicho monarca otorgó el coto de Gúa («desde la piedra del Puerto que está en el Campo pasado el reguero contra Babia, hasta la otra piedra que está en las tellas de Baldeyane») y regidor del Alto Somiedo y las Babias leonesas, así como del cenobio de San Salvador de Cornellana, en el concejo de Salas, propietario de Urria y el valle de Perlunes.

Sin embargo, como muy bien señala J. Martín, «a mediados del siglo XIII la política de distribución del territorio se modifica sustancialmente. Las donaciones reales a los centros monásticos desaparecen, a la vez que se fundan numerosas polas (pueblas), en áreas ya pobladas pero con una distribución de población dispersa. El objetivo de Alfonso X con estas medidas es potenciar la creación de centros urbanos que atrajesen y concentrasen la población, centralizando la vida administrativa y económica de los núcleos rurales circundantes, contrarrestando simultáneamente el poder de los monasterios», contra el que brota una manifiesta oposición. En 1269 el mencionado monarca concede carta de puebla a los concejos de Somiedo y Belmonte de Miranda, ubicándose inicialmente la pola en el lugar belmontino de Agüera, concedido para tal propósito por el poderoso cenobio tras las negociaciones mantenidas en marzo de ese año por los representantes concejiles con su abad. La primitiva puebla, que había fracasado en el intento de aglutinar ambos territorios y de adquirir estructura urbana, se traslada en fecha ignorada a su emplazamiento actual, la Pola de Somiedo, que en 1277 constituye una hermandad en el lugar de La Espina con el concejo de Avilés y las pueblas de Pravia, Grado, Salas, Valdés, Tineo, Cangas y Allande para garantizar el orden público y la protección de sus intereses frente a la ambición de las entidades monásticas de mayor peso en la comarca, que desde el siglo XIV comienzan un pausada decadencia, en favor de una nobleza laica que asume la defensa y administración de los bienes y derechos del monasterio, en régimen de encomiendas. El primer gran beneficiado de la nueva situación fue la dinastía de los Quiñones. Uno de sus miembros, Pedro Suárez de Quiñones, conde de Luna, en recompensa por su participación en el sofocamiento de las rebeliones del conde don Alfonso, recibe en 1396 de Enrique III, además de los municipios leoneses de Riba de Sil y Laciana, el de Somiedo, rompiendo así el rey su juramento de no enajenar tierra asturiana en favor de noble alguno. La sentencia favorable obtenida por el Concejo en 1496 supone su reversión a la Corona Real durante el reinado de los Reyes Católicos y el fin de una larga etapa de abusos y atropellos cometidos por el linaje de los Quiñones, al amparo del privilegio concedido, y combatidos por vecinos y vaqueiros con sus litigios y protestas ante la Corte. Sin embargo, esta liberación será efímera, pues otra gran casa, la de los Miranda, se hará, junto con los Omaña y los Flórez, con el total control de Somiedo, donde compra con fraude los cotos realengos de Gúa-Caunedo y Aguino-Perlunes, muy en la línea de la innoble práctica caciquil que en lo político y económico la caracteriza desde su ascenso al poder en el s. XVI hasta su desaparición de la escena asturiana en el XVIII. La inevitable decadencia de los Miranda coincide en el tiempo (ss. XVII y XVIII) con nuevos episodios del enfrentamiento por los pastos, como el de la llamada revolución de las cercas, que emprenden agricultores y ganaderos, cuyos intereses chocan con los de la nobleza. Ese agravamiento de la batalla por la propiedad y la utilización del territorio se explica, fundamentalmente, por el crecimiento demográfico. Es también éste el momento del afianzamiento de los vaqueiros de alzada como «grupo social y económicamente diferenciado», brillantemente estudiado en los últimos años por el antropólogo Adolfo García Martínez, quien efectuó su trabajo de campo en los muchos pueblos vaqueiros existentes en Somiedo, entre ellos La Falguera, Perlunes, La Peral, La Llamera, El Puerto y Caunedo (véase apartado «Vaqueiros»). Los miembros de este grupo étnico podrán administrar sus haciendas tras legalizarse en 1781 los cerramientos sobre los comunales, después de un prolongado contencioso del campesinado asturiano contra la nobleza y contra unas Ordenanzas dictadas por el gobierno del Principado que favorecían descaradamente la ganadería trashumante.

Ya en el siglo XIX acontece la guerra de la Independencia, obligando a la Junta Superior de Armamento y Defensa de Asturias a refugiarse «en Somiedo, en mayo de 1810 ante el hostigamiento del general francés Bonet, que llega a creerla disuelta. Procedente de Luarca, la Junta recorre la geografía somedana (Las Morteras, La Pola, Villar de Vildas, y Caunedo —Caunéo—), declara al concejo Cantón Militar, y huye hacia León ante el avance enemigo» (J. Martín). Después de finalizar el conflicto bélico, el concejo de Somiedo adquiere su configuración actual, una vez que se abole en 1827 el régimen señorial. De esta manera pasan a formar parte del Ayuntamiento de Somiedo dos cotos que estaban fuera de su jurisdicción: el de Clavillas y Valcárcel, propiedad de la casa de Omaña, y el de Aguino-Perlunes, que pertenecía conjuntamente a los Flórez y a los marqueses de Valdecarzana. Un tercer coto, el de Gúa-Caunedo, antaño en manos de la casa de Miranda, ya había sido adquirido por los vecinos a mediados del siglo XVIII.

La primera guerra carlista afecta al concejo. Aquí, en 1836, se producen «desiguales encuentros entre el batallón Primero de Asturias al mando de José Flores y el ejército liberal» (J. M. Rguez.) y el 26 de octubre de ese año la partida carlista del general Sanz, en su precipitada huida de Asturias ante el contundente acoso liberal, utiliza los puertos de La Mesa y Somiedo.

El concejo somedano entró en el siglo XX manteniendo la hegemonía de las actividades agrarias. En los primeros años la excepción sería la puesta en marcha en verano de 1917 de la Central hidroeléctrica de La Malva, la primera del concejo, explotada por la Sociedad Civil Privada Saltos de Agua de Somiedo; ubicada en el paraje conocido como Cueva de La Malva, en la margen derecha del río Somiedo —aguas arriba de la Mesta del río Saliencia— y al pie del monte Gurugú, desde entonces, ininterrumpidamente, la Central, que luego fue ampliada, sigue produciendo energía. Su establecimiento en la segunda década del siglo trajo la prosperidad económica, sirviendo de momentáneo freno a la emigración en un concejo amenazado por la despoblación. La Malva aprovecha el agua de unas cuencas topográficas que totalizan casi 39 kilómetros cuadrados y produce una energía media anual de 43 GWh.

Durante la guerra civil española quedó fijado el frente de lucha en el contorno de El Puerto, donde resultaron particularmente duros los enfrentamientos invernales entre las tropas republicanas y las de los insurrectos, con dominio alterno, que se rompió en octubre de 1937 coincidiendo con la rendición a los nacionales de la zona central de Asturias, que se mantenía fiel a la República. El 25 de octubre de ese año el teniente coronel Manso y sus hombres protagonizan la marcha definitiva sobre el concejo.

Después de la contienda civil, las actividades agropecuarias continúan siendo el soporte económico de Somiedo, que se especializa en la ganadería enfocada hacia la producción de carne para abastecer a la zona central de Asturias, sometida a una fuerte industrialización, a la que Somiedo permanece ajeno. La Central hidroeléctrica de La Riera, el segundo de los saltos de agua somedanos, que, aprovechando las aguas de los ríos Somiedo y Saliencia, comenzó a funcionar en enero de 1946, produciendo actualmente una energía media anual de 36 GWh, y las modestas explotaciones mineras de Saliencia (hierro) y Caunedo (cinabrio), abiertas entre 1950 y 1978, son lo más representativo de unas actividades no agrarias que siguen teniendo escaso peso en la economía local.

BIBLIOGRAFIA

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FERNANDEZ GARCIA, Felipe: «El Valle del Pigüeña-Somiedo: Concejos de Somiedo y Miranda», en Geografía de Asturias, pp. 109-128, Editorial Prensa Asturiana, S.A./La Nueva España. Oviedo, 1992.

GARCIA MARTINEZ, Adolfo: «El sistema de parentesco de los vaqueiros de alzada de Asturias», Boletín del Instituto de Estudios Asturianos (BIDEA), 105-106, págs. 287-312. Oviedo, 1982.

——: «La vivienda de los pueblos vaqueiros de alzada», Studium Ovetense, vol. XIII, págs. 39-77. Oviedo, 1985.

——: Los vaqueiros de alzada de Asturias. Un estudio histórico antropológico. Oviedo, 1988.

MARTIN, Juan: Somiedo, colección «El Viajero Independiente». Ediciones Júcar, Gijón, 1998.

——: «Somiedo», en Asturias a través de sus concejos, 1 tomo, pp. 413-421, Editorial Prensa Asturiana, S.A./La Nueva España. Oviedo, 1997.

MARTINEZ CACHERO, Luis Alfonso: Alvaro Flórez Estrada. Su vida, su obra política y sus ideas económicas. Oviedo, 1961.

MARTINEZ RIVAS, José Ramón; GARCIA CARBAJOSA, Rogelio y ESTRADA LUIS, Secundino:

Historia de una emigración: asturianos a América (1492-1600). Oviedo, 1992.

RODRIGUEZ MUÑOZ, Javier y GONZALEZ MUÑIZ, Miguel A.: Diccionario de

Historia de Asturias, edit. Silverio Cañada, Gijón, 1991.

URIA RIU, Juan: «Rasgos biográficos de don Alvaro Flórez Estrada (Conferencia), en Anales de la Universidad de Oviedo (tirada aparte), Oviedo, 1948, pp. 3-79.

VAZQUEZ, Víctor M.: Somiedo, energía y vida, edit. Hidroeléctrica del Cantábrico S.A. Oviedo, 1994.

¿Qué es un vértice geodésico?: Los Vértices Geodésicos son una señal permanente que se materializa sobre el terreno y que forma parte de una red de triángulos cuyas coordenadas se han calculado con la mayor exactitud y precisión posible. Dicha red de triángulos da la vuelta al mundo y con el mismo sistema de coordenadas. La de primer orden está formada por triángulos de lados de unos 40 kilómetros. En la de segundo orden, apoyada en la de primer orden, los lados de los triángulos varían entre los 15 y los 20 kilómetros. La red de tercer orden tiene lados de 4 a 5 kilómetros. La de primer orden es la de más precisión. Todos los vértices de las redes más grandes son a su vez vértices de las más pequeñas.

Utilización turística: Es el lugar ideal para obtener maravillosas fotografías al estar comunicados (visualmente) entre sí. Es aconsejable llevar equipos fotográficos con teleobjetivo o zoom.

Nota importante: Por favor, seguir atentamente las instrucciones de acceso. En algunas ocasiones el vértice geodésico está en un municipio pero el acceso se hace por otro. A veces resulta fácil acceder pero otras todo lo contrario e, incluso, puede que no exista ni carretera ni camino y hay que hacer el recorrido por pistas foretales en no muy buenas condiciones. Los lugareños suelen ser una buena fuente de información de cómo se encuentra el camino.

Situación: Situado en lo más alto del pico El Mocoso.

Acceso: Desde Cornellana, por la carretera al Puerto de Somiedo, en el P.K. 37,6 sale una pista a la derecha que se sigue. A los 800 m. se llega al pueblo de La Peral y desde aquí, andando por una senda que pasa junto a las Famas del Fuexo, se llega al Pico el Mocoso en 1 hora y 30 minutos.

Altitud sobre el nivel medio del mar: (base pilar) 1989,20 m.

Descripción física:

Fecha de construcción: 01/07/1983

Centrado forzado: No

Número de cuerpos: 1

Altura pilar: 1,20 m.

Diámetro pilar: 0,30 m.

Altura último cuerpo: 0,20 m.

Ancho último cuerpo: 1,00 m.

Altura total de los cuerpos: 0,20 m.

Horizonte GPS: Despejado

Fuente: Instituto Geográfico Nacional. España.

Datos generales

  • Denominación: La Riera.
  • Empresa propietaria: EDP.
  • Ubicación: Río Somiedo en La Riera de Somiedo.
  • Cuenca hidrográfica: Norte (Narcea – Nalón).
  • Embalse que la abastece: Presa Somiedo y Saliencia por el Río Saliencia y Somiedo.
  • Año de construcción: 1945.
  • Puesta en funcionamiento: Dos grupos en el año 1946 y un grupo en el año 1956.

Datos técnicos

Características físicas

  • Salto neto medio: 123 metros.
  • Volumen útil del embalse (Hm³): 0,02.
  • Tipo de presa: Dos de gravedad.
  • Tipo de central: Derivación y en superficie.
  • Número de alternadores: 3.
  • Tipo de turbina: Francis vertical.

Características energéticas

  • Potencia instalada (MW): 7,82.
  • Energía producible en año medio: 36.000 MWh.
  • Número de grupos: 3.
  • Caudal máximo de equipamiento: 7,2 m³/s.

La iglesia de Santa María está en Gúa, pueblo de interesantes construcciones populares, alejado poco más de 3 km de Pola de Somiedo, donde en otro tiempo hubo un poderoso monasterio de monjas cistercienses, que lo abandonaron en 1533 para trasladarse a la villa de Avilés. Del edificio monástico no quedan restos, con la excepción de algunos elementos arquitectónicos de estilo románico incorporados al actual templo parroquial, el cual se distingue por sus pequeñas dimensiones y una estructura muy simple. Consta de «un cuerpo rectangular con cubierta a dos aguas y un ábside de planta semircular más corto, tanto en su desarrollo espacial como en altura. La decoración exterior e interior, prácticamente inexistente, no permite tampoco relacionarla con una época concreta» (M. Zarracina).

Entre otras muchas cosas, la venida de los romanos supuso la ruptura en gran medida del aislamiento de los pueblos montañeses, pues, como afirma Francisco Diego, todos los pasos naturales de la cordillera Cantábrica, de sur a norte y de este a oeste, cobraron vida después de la conquista.

Aquellos extranjeros no se conformaron con emplear los pasos de comunicación natural entre las montañas heredados de los autóctonos, sino que abrieron vías o calzadas por encima de los cordales, como el Camino Real del Puerto de la Mesa, establecido para comunicar el centro de Asturias, Lugo de Llanera (Lucus Asturum), con la ciudad leonesa de Astorga (Asturica Augusta), enmarcándose así en la llamada «Ruta de la Plata».

Su importancia para atravesar la cordillera Cantábrica fue tal que en sus inmediaciones se libraron destacables batallas durante la Reconquista; viajeros y mercancías transitaron habitualmente por esta calzada hasta finales del siglo XVIII.

Entre el pueblo leonés de Torrestío y Dolía, en Belmonte, el itinerario es de carácter peatonal y constituye una de las rutas montañeras más conocidas de la región; el trazado asturiano está señalizado con mojones de piedra.

En Somiedo, el Camino discurre por los cordales del límite oriental del concejo y atraviesa el alto de San Lorenzo.

Por ello, una de las excursiones habituales es la travesía Torrestío-San Lorenzo, en la que se invierten unas seis horas; en este tramo es posible observar varias brañas con cabanas y corros, así como recorrer parte del empedrado de la primitiva calzada.

El otro tramo somedano del Camino, entre el alto de San Lorenzo y las laderas del Monegro, se realiza en unas dos horas, y desde allí se puede optar por el retorno o por la bajada al pueblo de Bustariega, uno de los más bellos y menos conocidos de Somiedo.

Varios autores se han ocupado de la Calzada Romana de La Mesa.

Uno de ellos, el prestigioso medievalista Claudio Sánchez Albornoz, natural de Madrid y vinculado a Asturias por varias de sus obras, se refiere a ella en Orígenes de la Nación Española, t. II. El Reino de Asturias:

«Sutiles los romanos en el conocimiento del terreno acabaron encontrando la ruta que buscaban.

Existía la posibilidad de cruzar toda Asturias sin descender a los profundos hoyos preñados de amenazas.

Había una trocha segura para atravesar la peligrosa tierra astur, dominando el país a derecha e izquierda de la senda.

Desde el Puerto de La Mesa podía caminarse hasta Grado por las cimas de una serie enlazada, primero de altísimas montañas, después de erguidos cerros y a la postre de más suaves colinas.

Desde los rientes valles de San Emiliano, Torre Barrio y San Bartuelo se asciende sin esfuerzo por las anchas praderías del Puerto de la Mesa hasta la divisoria de Asturias y las Babias, y en seguida es fácil caminar como se quiera: a pie, en carro o a caballo, deprisa y sin fatiga por las cumbres del cordal a que da nombre el puerto ya indicado.

Con la plena seguridad que da la sensación constante de la total ausencia de peligros se avanza por las cimas contemplando la pavorosa garganta de Saliencia hacia la izquierda; después el espléndido hoyo de Teverga a la derecha y luego el maravilloso y todavía angosto valle en que se ensancha poco a poco la hoz nombrada de Saliencia.

Se cruzan en seguida montes de gigantescas escobas y piornos que cubren a veces a cabalgaduras y jinetes, y las peñas que preceden a las frescas praderías que preside, erguida, Piedra Jueves; queda más tarde, a la derecha e izquierda del camino, los valles de Taja y de Carzana, oscurecidos por bosques de castaños centenarios y cerrados por la peña blanquísima de Sobia; más allá se atraviesa la llamada de Vicentauro y la suave depresión de Tolinas, y así millas y millas, siempre por los lugares más seguros, en todo momento señores del país que se atraviesa, tropezando con brañas de pastores y gozando del aire delgado, del sol brillante y de la brisa de las cumbres».

«Bastaría con esta Descripción de la ruta de la Mesa y de la comprobada existencia de un camino ancho y fácil por las cimas de los montes, desde los puertos de las Babias hasta el ombligo de la bellísima Asturias, hasta Grado, para que fuese preciso concluir que se trataba de una vía romana.

Camino militar de penetración en tierras asturianas no es posible suponerlo construido por los astures en los días de sus luchas con Roma, o con los godos o en tiempos de Pelayo para abrir al enemigo las puertas de su casa.

Hubo de ser trazado por un conquistador de la Asturias transmontana para facilitar el acceso a ella de sus tropas.

La comprobada existencia de la vía en la centuria octava, cuando en una hora difícil de sus postrimerías resultó derrotado Abd-al-Malik ibn Mugait por los astures, excluye además, de manera segura, toda posible sospecha de que pudiera tratarse de una calzada abierta en la Edad Media, no importa en qué momento».

Recientemente, Celso Peyroux, cronista oficial de Teverga y miembro correspondiente de Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), ha escrito sobre el particular:

La Calzada Romana de La Mesa, más comúnmente conocida por El Camín Real, es una vía de comunicación que, desde los tiempos del emperador romano Augusto hasta principios del s.

XIX, unía la Meseta castellana desde la villa de San Emiliano, capital de la Babia baja (León), hasta la Cabruñana y Grado, con un ramal que se desviaba hasta Teverga y otro a Tameza, desde cuya encrucijada tomaba la dirección de la costa, bifurcándose más tarde en dos: uno hacia San Esteban de Pravia y otro hacia Noega, la actual Gijón.

La calzada, bien delimitada durante todo su recorrido, notablemente desde los trabajos llevados a cabo hace unos nueve años, a lo largo de todo el itinerario, deja de serlo a partir del pueblo de Dolía, en el concejo de Belmonte de Miranda, donde se ha aprovechado para trazar sobre ella una carretera asfaltada.

La Calzada Romana tiene una longitud aproximada de unos 45 km —entre los pueblos de Torrestío de Babia, en tierras del antiguo reino de León, y Dolía de Belmonte de Miranda, en el Principado de Asturias— que, de forma accidental, divide en dos partes la nueva carretera construida en el último lustro entre Teverga y Somiedo uniendo a los pueblos de Orderías y Villanueva de Valdecarzana por el alto del Puerto de San Lorenzo.

Trazada por los romanos —según los historiadores, aunque otras hipótesis consideran que podrían remontarse a épocas prehistóricas, realizando sólo los romanos obras de mejoramiento para poder utilizarla como una vía de invasión militar— toma la dirección Norte-Sur con un suave desnivel desde el puerto de La Mesa, su cota más alta, que se aproxima a los 1.800 m de altitud, hasta los 350 m que alcanza su parte final.

Al tratarse de una ruta cimera —construida con gran habilidad para evitar el descenso a los profundos valles, por laderas angostas, que imposibilitarían el tráfico rodado de carros y diligencias— las panorámicas que se abren a ambos lados de la calzada son de una gran belleza.

Recoge a su paso este camino de herrería que recorre los municipios de San Emiliano, Somiedo, Teverga, Miranda y Grado varias singularidades sobre la identidad de la Asturias recóndita, donde aún permanecen —a través de los tiempos— vestigios étnicos, históricos, culturales y humanos dignos de rescatar, conservar y difundir.

Animales en libertad, plantas y flores silvestres.

Unos 30 km de su recorrido están comprendidos en la Reserva Nacional de Caza y Parque Natural de Somiedo, que es tanto como decir que toda la zona está poblada por una fauna autóctona rica que se guarda en sus valles, pastizales y peñas, donde crecen multitud de plantas y flores que alegran la vista y perfuman el aire.

Es fácil, desde el comienzo, contemplar el vuelo plácido de la cigüeña por tierras leonesas y, una vez en La Mesa, hacer lo propio con los círculos que trazan en el cielo buitres, águilas, milanos y sobre todo el alimoche, conocido por la «zapiquera».

Un vuelo de perdices puede, en cualquier momento, cruzar la Calzada y perderse valle abajo a velocidad vertiginosa, con el característico ruido de su aleteo.

Aunque se encuentre en los hayedos, a ambos lados de la senda, más difícil le será al viajero ver y escuchar el abanico multicolor del urogallo y su requiebro amoroso en las madrugadas del mes de mayo.

Los animales silvestres cruzan los dos flancos de las laderas, en cualquier dirección y en cualquier momento, notablemente con las primeras luces del alba y en el anochecer.

Con un poco de paciencia podrá observar corzos y venados, sobre todo en sus «berreas», momento del celo, en los meses de junio y principios del otoño.

No resulta difícil verlos en Las Navariegas, Fonfría y Piedraxueves.

En los lugares rocosos, Los Vígaros, Picos Albos y Peña Negra, puede verse, encaramada sobre los riscos, la grácil figura del rebeco.

A últimas horas de la tarde salen los jabalíes en busca de comida cruzando la calzada por diferentes lugares.

Son animales que realizan, al igual que los lobos, grandes recorridos en sus salidas nocturnas.

Por el día suelen «guarecer» en lugares solanos, entre los helechos, retamos o bajo los acebos.

El lobo es un animal frecuente en la zona, siendo muchos los desmanes que comete con la cabaña doméstica de los campesinos.

Es difícil verlo, pero no imposible.

Sus huellas se dejan mostrar en los alrededores de fuentes y manantiales, en la propia Calzada, en época de lluvia y sobre la nieve.

El oso, junto con el urogallo, el tejón y la nutria, son las reliquias faunísticas de todo el territorio de la Calzada.

De los más de 100 ejemplares de oso distribuidos por toda la zona: Las Navariegas, Fonfría, Pollares, Peña Negra de Torce, El Tronco, Las Molinas, Valle de Saliencia, Las Morteras, y bosques de Taxa, Tolinas y Montovo, apenas si quedan diez, lo que representa una cierta dificultad para que el viajero lo tenga al alcance de su objetivo fotográfico.

Bajando a los valles, abundan los zorros, ardillas, ginetas, hurones y aves pequeñas que van desde el torcaz al zorzal pasando por tordos, petirrojos, verderones y pinzones.

La fauna fluvial se limita a la trucha común, que se encuentra en los arroyos de Somoza y de Saliencia y en los lagos de Camayor.

Caza y pesca están terminantemente prohibidas y para acceder a algún permiso, el viajero deberá informarse y acogerse a las normativas dictadas por la Consejería de Medio Ambiente y por las medidas de Uso y Gestión del Parque Natural de Somiedo.

En cuanto a la flora, concretamente flores y plantas, varían, toda vez que la altitud ejerce una gran influencia.

Toda ella hay que incluirla dentro del paisaje vegetal asturiano, con sus correspondientes conjuntos de comunidades geobotánicas, incluidas sus especies en la flora del pirineo— – cantábrico, Europa central y mediterránea de montaña.

En todas las laderas sobresalen las retamas, el brezo, el piorno y el gromo.

Referente al arbolado, es de señalar que apenas existen árboles a lo largo del itinerario, notablemente en la primera parte de su recorrido.

En las zonas boscosas de los valles se encuentra hayas, abedules, arces y robles, principalmente.

Tarifas

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Casa rural La Casuca

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Datos

Nombre:
› Casa rurales Somiedo

Teléfonos:
985 111 830
985 763 938
678 785 252
Categoría:
› 2 trisqueles

Web oficial:
Capacidad:
› 6 personas

Situación

Ruta GPS: pulse aquí para llegar.


  • Dirección postal: Endriga
  • Población: 33840 Éndriga
  • Municipio: Somiedo
  • Comarca: Comarca del Camín Real de la Mesa
  • Zona: Occidente de Asturias
  • Provincia: Asturias
  • Comunidad: Principado de Asturias
  • País: España (Europa)
Mapa de situación del Concejo de Somiedo en Asturias
Situación Casa rural La Casuca
Qué ver en Asturias

Lago del Valle

En el municipio de Somiedo

Acceso: Se accede, desde Pola de Somiedo, por carretera actualmente asfaltada hasta Valle del Lago. Los 6 km restantes tienen pista con piso ordinario, de incómodo recorrido en coche cuando está seco, e imposible cuando está barroso, y de gratísima caminata, que no llega a 2 horas, entre prados cercados y a través de La Pradera, especialmente durante la recogida del heno.

También se alcanza, por ruta montañera, desde Cerveriz, bordeando Peña La Llábana, por las vegas …

Lago del Valle
Mercado de Nueite

Mercado de Nueite

En el municipio de Somiedo

A mediados del mes de Agosto, (días 14 y 15) podemos disfrutar en Pola de Somiedo, del «Mercao de Nueite», un mercao de artesanía y de productos típicos, amenizado por música tradicional asturiana. El Mercado de Nueite pretende recuperar la tradición de los Mercaos y a la vez potenciar a los artesanos y productores locales y de la comarca. Así habrá artesanos, del cuero, de la joyería (en plata, azabache, kiastolita…), de la cerámica, del barro, de los productos del campo tales como la miel, …

Monumento Natural: Cueva Huerta

En el municipio de Teverga

Monumento Natural Cueva Huerta

  • Estado legal: Declarado por Decreto 113/2002
  • Superficie: 1.3476 km2
  • Localización: En el concejo de Teverga, desfiladero la Foz de la Estrechura, en las cercanías de la localidad de Fresnedo
  • Accesos: Desde Oviedo por la N-634 hasta Trubia, desde allí por la AS-228, en dirección al Puerto Ventana, hasta el pueblo de Fresnedo
  • Fauna representativa: Desde Oviedo por la N-634 hasta Trubia, desde allí …
Monumento Natural Cueva Huerta

Museo Fernando Alonso

En el municipio de Llanera

Horarios

  • Museo: Todos los días 10:00 – 20:00 h.
  • Circuito: Martes a viernes 15:00 – 20:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 14:00 y 15:00 – 20:00 h.
  • Campus Karting – Day Camp: 09:00 – 18:00 h.

Tarifas

Museo:

  • General: 15,00 €
  • Reducida (niños 4-12 años y >65 años): 10,00 €
  • Grupos: Consultar

Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias

En el municipio de Gijón

HORARIOS

Octubre a marzo:

  • Martes a viernes: 9:30-18:30 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 18:30 h.

Abril a septiembre:

  • Martes a viernes: 10:00-19:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:30-19:00 h.

Cerrado los lunes, 1 y 6 de enero, martes de Carnaval, 15 de agosto, 24, 25 y 31 de diciembre.

Acuario de Gijón

En el municipio de Gijón

Ubicación: cercanías de la playa de Poniente (casco urbano de Gijón). En las antiguas instalaciones de Astilleros del Cantábrico.

Tarifas:

  • Adultos: 14 euros
  • Niños (3 a 14 años): 7 euros
  • Mayores de 65 años: 10 euros
  • Grupo adultos: precios especiales para grupos

El Acuario de Gijón es un gran itinerario a través de los escenarios que el agua ha creado. Algunos remotos y llenos de misterio, otros cercanos pero sorprendentes.

Museo Arqueológico del Principado de Asturias

En el municipio de Oviedo

HORARIOS

  • Miércoles a Viernes: 9:30-20:00 h
  • Sábados: 9:30-14:00 h y 17:00-20:00 h
  • Domingo y Festivos: 9:30-15:00 h

Lunes y martes cerrado.

TARIFAS

  • Gratuito

Localización: Está situado bajo el arco del ex convento de San Vicente. Ocupa parte del monasterio de San Vicente, primer edificio (año 761) construido en la fundación de Oviedo, siendo declarado Monumento Histórico-Artístico en marzo de 1962 (su claustro, sin embargo, goza de tal reconocimiento desde 1934).

Museo de Bellas Artes de Asturias

En el municipio de Oviedo

El Museo de Bellas Artes de Asturias alberga la mejor colección pictórica de la región, con obras de artistas de la talla de Carreño Miranda, Dionisio Fierros, Evaristo Valle, Nicanor Piñole, Vaquero Palacios y pintores contemporáneos, una colección de objetos de vidrio y porcelana… Por la importancia de sus fondos, el Museo de Bellas Artes de Asturias es uno de los mejores del Estado español.

Abrió sus puertas en 1980. Hoy cuenta con una de las mejores colecciones de Arte de España, integrada por 15.000 piezas de los siglos XIV y XXI, con obras de El Greco, Goya, Sorolla, Picasso, Dalí y Miró.